Revista Científica Apuntes de Economía y Sociedad N.° 0 (0) Mes Año/ 00-00/ ISSN: 2709 - 7005
LOS FONDOS DE RECUPERACIÓN DEL COVID 19 DE LA UNIÓN EUROPEA:
KEYNESIANISMO 4.0
EUROPEAN UNION RECOVERY FUNDS FOR THE COVID-19:
KEYNESIANISM 4.0
Blanco Silva, Fernando1; López Díaz, Alfonso2; Baamonde Rial, Antonio3
1Xunta de Galicia. Santiago de Compostela
Email: fernando.blanco.silva@edu.xunta.es ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4439-3649
2Universidad de Castilla La Mancha. Departamento de Ingeniería Eléctrica y electrónica.
Email: alfonso.lopez@uclm.es ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5511-5065
3 Email: antonio.baamonde@rai.usc.es ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1850-5600
DOI: https://doi.org/10.5377/aes.v2i2.13087
Recibido 25/08/21 Aceptado 03/09/21
__________________________________________________________________________________________________________________________
Autor por correspondencia: fernando.blanco.silva@edu.xunta.es (Blanco Silva, Fernando)
Forma sugerida de citación: Blanco, F., López A. y Baamonde, A. (2021). “Los fondos de recuperación del Covid 19 de la unión
europea: keynesianismo 4.0”. Apuntes de Economía y Sociedad, UNAN - León, Vol N.° 2 (2) (Julio-diciembre 2021). pp. 28-36.
DOI: https://doi.org/10.5377/aes.v2i2.13087.
Copyright © Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, León (UNAN-León), Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.
Conflicto de intereses: Los autores han declarado que no existen ningún conflicto de interés
Abstract
In this article, we analyze the measures implemented by
countries with free-market economies to overcome the
economic consequences of Covid 19 and specifically the
analysis of the European Union's Next Generation Funds.
The EU proposal to overcome the consequences of the
Covid 19 has been an extraordinary economic assistance
package of €750 billion in the triennium 2021-2023, called
Next Generation Funds. The Next Generation Funds argue
for public spending to achieve economic recovery,
following the theories formulated by Keynes some ninety
years ago. However, the Next Generation funds revolve
around four basic cross-cutting axes: the ecological
transition, the digital transformation, equity, and the search
for social cohesion within Europe. It is not simply about
investing fiduciary money, but this assistance package is
helpful to advance towards the social objectives established
by the EU in the Annual Sustainable Growth Strategy 2021.
Keywords: Covid 19, John Maynard Keynes, economic
recovery, public spending, Next Generation.
Resumen
En el presente artículo analizamos las medidas aplicadas
por los países con economías de libre mercado para superar
las consecuencias económicas de la Covid 19, y en
particular el análisis de los Fondos Next Generation de la
Unión Europea UE. La propuesta de la UE para superar las
consecuencias de la Covid 19 ha sido una dotación
económica extraordinaria de €750.000 millones de euros en
el trienio 2021-2023, denominada Fondos Next
Generation. Estos Fondos Next Generation apuestan por el
gasto público para conseguir la recuperación económica,
siguiendo las teorías formuladas por Keynes hace unos
noventa años. No obstante los Next Generation son una
apuesta condicionada a unas líneas básicas como son la
transición ecológica, la transición digital, la equidad y la
búsqueda de la cohesión europea; no se trata simplemente
de inyectar dinero fiduciario, sino que esta dotación valga
para avanzar hacia los objetivos sociales marcados por la
propia UE en la Estrategia Anual de Crecimiento
Sostenible 2021.
Palabras clave: Covid 19, John Maynard Keynes,
recuperación económica, gasto público, Next
Generation.
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I. Introducción
La Covid 19 ha provocado una inesperada crisis económica que ha afectado a todos los países, con gravísimas consecuencias
en todo el mundo. Los confinamientos domiciliarios y las posibles consecuencias de la enfermedad han provocado una caída
en el ritmo de gasto público y privado, y la propia crisis sanitaria un gasto brutal para todos los sistemas públicos de salud, que
de una u otra forma han tenido que asumir. En todos los países aparece una caída acentuada del Producto Interior Bruto (PIB),
que fue más acusada en aquellos en el cual el turismo tenía un alto porcentaje de participación en la economía, aunque todo el
sector servicios ha sido afectado; además millones de personas han quedado desempleadas en unos pocos días y se ha roto el
equilibrio entre la oferta y demanda en muchos sectores que parecían estables como agricultura, ganadería o pesca.
El Banco Mundial estima que la caída del PIB a nivel mundial es del 3.5%, con una caída en la UE del 6.6%, en México del
8% y en Argentina del 10%; en América Latina y el Caribe la caída sería en torno a un 6.5%, tal y como se presenta en la Tabla
1. (Banco Mundial, 2021)
Tabla 1
Variación real y estimada de PIB 2018-2023
Valores reales
Valores estimados
2018
2019
2020e
2021f
2022f
2023f
Mundo
3,2
2,5
-3,5
5,6
4,3
3,1
Economías avanzadas
2,3
1,6
-4,7
5,4
4,0
2,2
Estados Unidos
3,0
2,2
-3,5
6,8
4,2
2,3
Zona Euro
1,9
1,3
-6,6
4,2
4,4
2,4
Japón
0,6
0,0
-4,7
2,9
2,6
1,0
Economías emergentes y en
desarrollo (EMDEs)
4,6
3,8
-1,7
6,0
4,7
4,4
Asia oriental y el Pacífico
6,5
5,8
1,2
7,7
5,3
5,2
China
6,8
6,0
2,3
8,5
5,4
5,3
Indonesia
5,2
5,0
-2,1
4,4
5,0
5,1
Tailandia
4,2
2,3
-6,1
2,2
5,1
4,3
Europa y Asia central
3,5
2,7
-2,1
3,9
3,9
3,5
Rusia, Federación de
2,8
2,0
-3,0
3,2
3,2
2,3
Turquía
3,0
0,9
1,8
5,0
4,5
4,5
Polonia
5,4
4,7
-2,7
3,8
4,5
3,9
América Latina y el Caribe
1,8
0,9
-6,5
5,2
2,9
2,5
Brasil
1,8
1,4
-4,1
4,5
2,5
2,3
México
2,2
-0,2
-8,3
5,0
3,0
2,0
Argentina
-2,6
-2,1
-9,9
6,4
1,7
1,9
Oriente Medio y Norte de
África
0,6
0,6
-3,9
2,4
3,5
3,2
Arabia Saudita
2,4
0,3
-4,1
2,4
3,3
3,2
Irán
-6,0
-6,8
1,7
2,1
2,2
2,3
Egipto
5,3
5,6
3,6
2,3
4,5
5,5
Asia meridional
6,4
4,4
-5,4
6,8
6,8
5,2
India
6,5
4,0
-7,3
8,3
7,5
6,5
Pakistán
5,5
2,1
-0,5
1,3
2,0
3,4
Bangladesh
7,9
8,2
2,4
3,6
5,1
6,2
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Revista Científica Apuntes de Economía y Sociedad Vol. N.º 2 (2) julio-diciembre 2021/ 28-36 ISSN: 2709 - 7005
Nigeria
1,9
2,2
-1,8
1,8
2,1
2,4
Sudáfrica
0,8
0,2
-7,0
3,5
2,1
1,5
Angola
-2,0
-0,6
-5,2
0,5
3,3
3,5
Fuente: Banco Mundial (2021)
A diferencia de otras crisis económicas, la Covid 19 ha provocado simultáneamente una crisis económica de oferta (falta de
producción por escasez de mano de obra o piezas) y de la demanda por los confinamientos (Blackman et al, 2020). Inicialmente
se pensaba que la recuperación económica llegaría inmediatamente después de superarse la crisis sanitaria, pero un año después
parece bastante más complejo; no será suficiente superar la crisis sanitaria, sino además será necesario implementar políticas
económicas novedosas.
Los países afectados han adoptado medidas inmediatas para salir de esta crisis, mediante ERTEs (Expediente de Regulación
Temporales de Empleos), subsidios sociales, préstamos a bajo interés y ayudas directas para los sectores más afectados; además
las organizaciones de beneficencia han asumido gran parte de las penalidades porque las prestaciones públicas no llegaban a
todos los hogares. Esto ha conseguido que como norma general se hayan evitado crisis sociales derivadas de la Covid 19,
incluyendo en este grupo los desórdenes sociales, revueltas y contestaciones públicas de dramáticas consecuencias que
acentuarían tanto la crisis económica como sanitaria.
Aunque no se ha superado, la crisis sanitaria la Covid 19 está en pleno retroceso, y es el momento de pensar en aplicar las
mejores medidas para superar sus consecuencias económicas, ya que parece inviable que se pueda mejorar la situación sin
medidas públicas, existiendo un cierto consenso en que las medidas a corto plazo no son suficientes para garantizar la
recuperación.
A medio plazo los países apuestan por la aplicación de medidas de gasto adicional extraordinario una vez que se conocen las
gravísimas consecuencias de la pandemia. El Plan de Infraestructuras propuesto por Joe Bidden propone un gasto de $ 1,2
billones de dólares en el decenio (2021-2031) en comunicaciones (carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarril), suministros
(agua y regadío) o lucha contra el cambio climático; en Inglaterra, el gobierno desembolsará 17.000 millones de libras, en
distintas iniciativas (creación de Banco de Infraestructuras, subsidios a la hostelería, entre otros). La UE apuesta por un plan
de recuperación denominado Fondos Next Generation, con una dotación sin precedentes en la historia de esta institución y
cuyo único precedente es el Plan Marshall, que buscaba la recuperación económica en Europa después de la Segunda Guerra
Mundial con la colaboración de EEUU. (Bossuat, 1998)
Otros países con menor PIB per cápita apostaron al menos por medidas sociales; en Argentina se apostó por realizar pagos
extraordinarios a los beneficiarios de Asignación Universal por Hijo, Asignación Universal por Embarazo o pensiones no
contributivas; en Colombia a los beneficiarios de las Familias en Acción y Jóvenes en Acción, en Costa Rica se mejoró el
sistema de pensiones no contributivo mientras que en Uruguay se reforzaron la Tarjeta Uruguay Social o el Plan Equidad
(Asignaciones Familiares). Brasil, Guatemala, xico, Perú o Paraguay aprobaron también medidas extraordinarias de tipo
social para frenar las consecuencias de la pandemia (Filgueira, 2020). En todos los casos citados las medidas adoptadas siguen
de alguna manera las propuestas de John Maynard Keynes.
En el presente artículo analizamos los Fondos Next Generation desde el punto de vista de la estructura económica, poniendo
en valor la analogía con las teorías keynesianas, aunque adaptándose a la realidad de este siglo XXI.
II. Planteamiento Teórico
Los principios económicos de la economía keynesiana
Durante las primeras décadas del siglo XX la ideología liberal era mayoritaria en los países con economías de libre mercado;
este liberalismo tenía sus pilares básicos en la libertad de las personas para iniciar su actividad empresarial, y una reducida
participación del Estado en la economía. Durante estos años surge la socialdemocracia como ideología política opuesta al
liberalismo, que reclama un estado benefactor que participe en la economía garantizando una protección social para los más
débiles (Medina, 1998). Esto se produce en todos los países e incluso en EEUU alcanzó cierta presencia el Partido Socialista
de América, que en las elecciones de 1932 tuvo un 3% de los votos en las elecciones presidenciales (Venkatarmani, 1955).
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El 29 de octubre de 1929 se produce una caída espectacular de la Bolsa de Nueva York (índice Dow Jones), originando la Gran
Depresión de 1929. La respuesta de las teorías liberales vigentes en ese momento era esperar por una recuperación natural de
la economía (parábola de la mano invisible de Adam Smith), pero durante los cuatro años siguientes la situación económica
empeoraba sin atisbo de recuperación. Las consecuencias económicas durante estos cuatro años fueron una caída del PIB del
país de un 30%, el índice Dow Jones cayó un 75% y una tasa de desempleo que pasaba del 4% al 23%. Era obvio que las teorías
liberales de ese momento estaban erradas porque la tan ansiada recuperación no llegaba sino que la economía estadounidense
empeoraba cada vez más (Bilbao y Lanza, 2009).
La llegada al poder de Franklin D. Roosevelt en 1933 provoca cambios drásticos en la situación económica. El nuevo presidente
aprobó un programa político conocido como New Deal (Nuevo Pacto), que entre otras características incluía el incremento de
la presencia del Estado en la economía; el sector público pasa a ser la pieza clave para “generar riqueza, reducir el desempleo
e impulsar la economía(Martínez, 2017). El New Deal sigue las recomendaciones expansivas propuestas a su vez por Keynes,
y suponen el inicio de la recuperación económica, aunque no se recuperan los niveles de 1929 hasta once años después
(Schwartz, 2009; Pintado, 2020).
Hasta ese momento las teorías liberales consideraban que la tendencia natural del mercado era avanzar hacia el pleno empleo,
planteamiento que fue discutido por Keynes. La propuesta keynesiana se basa en que la economía es cíclica (entre depresiones
y momentos expansivos), y el pleno empleo sólo se alcanzaba en condiciones puntuales, en los momentos de expansión, pero
desaparecerá en los inevitables momentos de depresión que las siguen (Oreiro et al, 2013).
En su “Tratado sobre el Dinero” publicado en 1930, Keynes ya proponía usar la política monetaria para frenar la crisis
mediante la intervención de los bancos centrales, éstos deberían intervenir de forma extraordinaria en la economía para
mantener los precios (Keynes, 1930).
En 1936 Keynes publica la “Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero”, su obra más importante, en la que destaca en
el papel del Estado como ente dinamizador de la economía. En este documento denuncia la existencia de recursos “ociosos”
(desempleados, maquinarias paradas); la propuesta de Keynes para salir de esta crisis económica pasa por incrementar el gasto
(en forma de consumo o inversión), lo que a su vez provocaría un incremento en la demanda agregada y la puesta en activo de
estos recursos no utilizados. Este incremento de gasto lo asumiría en primera instancia el gobierno; éste dinamizaría la
economía, reduciría el paro y posteriormente sería el sector privado el que reactivaría el gasto al ser beneficiario de esta primera
dinamización. En esta segunda fase liderada por el sector privado (familias y empresas) es fundamental que las tasas de interés
no suban, medida que sería establecida por el gobierno con el control de la política monetaria (Keynes, 1936).
Para explicar su propuesta Keynes utiliza el concepto de Demanda Agregada, esta sería la cantidad total de bienes y servicios
que adquieren todos los componentes de una economía durante un determinado periodo de tiempo y para el mismo nivel de
precios, en ese momento se refería a las economías nacionales porque no existían apenas procesos de integración y el comercio
internacional era mucho más reducido que en la actualidad.
Durante la Gran Depresión había un alto porcentaje de mano de obra cualificada y medios de producción sin utilizar por falta
de demanda; esta falta de demanda generaba la paralización de la economía estadounidense, incluso existiendo esta capacidad
productiva en forma de recursos humanos y materiales ociosos en ese momento. La propuesta de Keynes era incrementar el
consumo mediante políticas gubernamentales, el Estado debería realizar un esfuerzo inversor mediante el gasto público con
políticas expansivas, aumento de presupuestos públicos o el incremento de las obras blicas que dinamizarían la economía
porque conseguirían que estos recursos improductivos se pusieran en acción (Ros, 2012; Jahan, 2014).
Keynes va a presentar una crítica a la Ley de Say. Según Say toda oferta encuentra su demanda, y que sólo mediante la oferta
(producción) se va a generar demanda, es decir que un incremento de la oferta generará a su vez un incremento en la demanda
(evidentemente cuando la oferta se dirige a responder a una demanda real, no a una demanda ficticia). Keynes hace una crítica
de esta Ley de Say, reformulándola; Keynes propone el incremento del gasto público para que exista más dinero en el sistema
económico, como resultado de este incremento del gasto público las economías domésticas y las empresas disponen de s
capacidad de gasto, por lo que se producirá un incremento de la Demanda Agregada, si somos capaces de mantener el nivel de
precios (Posada, 1980).
En la Figura 1 podemos ver que cuando se incrementa la Demanda Agregada desde DA1 a DA2 con un mismo nivel de precios
de forma inmediata también aumentará la producción, y por lo tanto los ingresos del país.
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Figura 1: Desplazamiento de la demanda agregada
Fuente: Zúñiga (2019)
Keynes se considera hasta el día de hoy como el economista s importante del siglo XX y sus teorías expansivas fueron
aplicadas de forma generalizada en todos los países con economía de libre mercado a partir de los años cuarenta; ades de la
experiencia estadounidense citamos la política a favor de la implantación de obras públicas en Francia a partir de 1936 (Bean,
2019) o en Argentina y Brasil en los años cincuenta (Petit, 2013).
Las políticas keynesianas estuvieron en vigor a partir de los años treinta, y con cierto éxito se mantienen hasta los años ochenta.
No obstante a partir de los años cincuenta y sesenta algunos autores como Milton Friedman o George Stigler empiezan a criticar
las teorías de Keynes en base a que el modelo de Keynes creaba dinero fiduciario pero este gasto no responde a una necesidad
real; además de incrementarse la deuda pública aparecerá la inflación porque las políticas monetarias no pueden controlar de
forma indefinida los precios, esta inflación provoca a su vez la pérdida de poder adquisitivo para familias y empresas, además
de ser un modelo económico insostenible a largo plazo (Argandoña, 1990; Friedman y Schwatz, 1982). Estas críticas a las
políticas keynesianas se han repetido a lo largo de décadas, hasta este siglo XX (Rallo, 2011; Milei y Giacomini, 2019).
El modelo liberal de final del siglo XX apuesta por la iniciativa privada como motor de la economía, reduciendo el papel del
estado porque consideran que la administración pública es menos eficiente que la iniciativa privada a la hora de generar
crecimiento económico (Palley, 2005). En los años ochenta los gobernantes que apostaban por un modelo liberal de forma más
destacada fueron Margaret Thatcher (Gran Bretaña) y Ronald Reagan (EEUU), aunque se mantiene la tendencia hasta 2019 en
la mayoría de los países con economías de libre mercado (Harvey y Mateos, 2007). En el caso de España entre 1983 y 2003 el
porcentaje del PIB. generado por la empresa pública baja desde el 12% hasta un 1% (Cuervo, 2004).
Durante estos últimos cuarenta años se aplicaron las herramientas neoliberales ante crisis económicas, probablemente el
momento estelar fue la aplicación de medidas restrictivas y control de gasto de la Unión Europea en este siglo XXI. Con
intención de superar la Crisis Financiera de las Suprime (2008) la Unión Europea apostó por políticas económicas austeras,
obligando a los Estados Miembros a hacer grandes recortes en el gasto público y social durante los años siguientes. Esta política
de recortes tuvo un resultado más que discutible, e incluso contradictorio; algunos autores consideran que esta austeridad
acentuó los efectos de la propia crisis, ya que la escasez de dinero provocó a su vez una fuerte reducción de la demanda
(Navarro, 2012; Navarro, 2015; Blanco y Sánchez, 2015).
Con la Covid 19 hay una recuperación generalizada de las propuestas keynesianas para hacer frente a la crisis económica, al
menos en la primera fase. Interesante la reflexión de Alfredo Saad-Fillo en la Revista Trimestre Económico de México, en la
que hace una reflexión de la vuelta al keynesianismo por parte de todas las escuelas de pensamiento económico, citando en
particular a “austríacos y neoliberales de todos los colores y formas (Saad-Fillo, 2020). En la misma línea se expresa Castillo
en su artículo Keynes contra el coronavirus, en el que describe la apuesta de los economistas y representantes institucionales
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